Aceptacion personal

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Según Shepard, la autoaceptación es la satisfacción o felicidad de un individuo con uno mismo, y se considera necesaria para una buena salud mental. La autoaceptación implica la autocomprensión, una conciencia realista, aunque subjetiva, de los propios puntos fuertes y débiles. El resultado es que el individuo se siente a sí mismo, que tiene un “valor único”.
Albert Ellis defendía la importancia de aceptarse a uno mismo por el mero hecho de estar vivo, ser humano y ser único, y no darse una calificación global ni dejarse influir por lo que los demás piensen de uno. [4]
En la psicología clínica y la psicología positiva, la autoaceptación se considera el requisito previo para que se produzca el cambio. Se puede conseguir dejando de criticar y solucionar los defectos de uno mismo, y aceptando que existan dentro de uno mismo. Es decir, tolerar que uno mismo sea imperfecto en algunas partes.
En el pasado, la práctica de la autoaceptación fue reprobada por los griegos. Sin embargo, la necesidad de conocer y comprender “el yo” acabó convirtiéndose en un punto importante y subyacente en varias teorías psicológicas, como:

Beneficios de la autoaceptación

La autoaceptación es la puerta de entrada a nuestro auténtico poder. Y cuando falta la aceptación, es uno de los mayores escollos para que una persona se sienta sólida y serena. Sin autoaceptación, no hay verdadera libertad. El parloteo mental y la implacable mente de mono desmantelan incluso el enfoque más disciplinado.
Cuando nos aceptamos a nosotros mismos, somos capaces de abrazar cada parte de nosotros incondicionalmente. Podemos reconocer nuestras fortalezas y capacidades, así como nuestras vulnerabilidades y limitaciones. Somos conscientes de nuestros sentimientos, nuestro comportamiento y nuestro impacto en los demás. Ni siquiera se reniega de nuestra idiosincrasia. Aww… ¡acallar el ruido!
En nuestra cultura, la vulnerabilidad suele verse como una debilidad. La vulnerabilidad no se ve ciertamente como nuestro ser poderoso. Y en una cultura que prefiere la comodidad a la contribución significativa y el conflicto a la conexión, no es de extrañar que la soledad sea una epidemia moderna. En una sociedad que intimida y valora más el poder sobre los demás que el poder desde dentro, puede ser difícil encontrar nuestra voz y aceptar lo que puede ser brutalmente rechazado por los demás.

Retroalimentación

En cada etapa, necesitamos personas cariñosas que estén en sintonía con nuestros sentimientos y respondan a nuestras necesidades. Las personas cariñosas nos proporcionan la seguridad necesaria para aventurarnos fuera de nuestras acogedoras zonas de confort. Fomentan el valor de explorar. Los que nos quieren nos proporcionan la “atención, el aprecio, la aceptación y el afecto” que necesitamos. Sin un sistema de apoyo, tenemos dificultades. La ausencia de otros que nos apoyen eleva la ansiedad. Sin recursos externos, el espeluznante vacío del cambio nos empuja de nuevo a los confinados límites del pasado.Cuando los entornos carecen de apoyo, el empobrecido entorno intensifica nuestro impulso de seguridad. Buscamos la seguridad a través de una estructura inflexible, eliminando la imprevisibilidad. La seguridad se consigue a través de las reglas inflexibles que establecemos. Cuando nos enfrentamos a las variaciones normales, nos derrumbamos, agitando violentamente el puño y gritando: “¿Por qué a mí?”. Pero gritar con desesperación no alivia el dolor de la soledad. No es en absoluto justo que algunos carezcan de apoyo amoroso; pero el universo rara vez se preocupa por la justicia. Debemos adaptarnos.

Aceptacion personal del momento

La autoaceptación se define como “la aceptación por parte de un individuo de todos sus atributos, positivos o negativos”. Incluye la aceptación del cuerpo, la autoprotección frente a las críticas negativas y la creencia en las propias capacidades.
Muchas personas tienen una baja autoaceptación. Puede haber muchas razones para ello, pero una teoría ampliamente aceptada es que, dado que desarrollamos nuestra autoestima, en parte, a partir del aprecio de los demás, las personas con baja autoaceptación pueden haber tenido padres que carecían de empatía durante su infancia. En consecuencia, en su vida adulta, pueden necesitar una afirmación mucho más fuerte de los demás que la mayoría de las personas. En otras palabras, los niveles ordinarios de aprobación no “mueven la aguja” de su autoestima.
Algunas personas con baja autoaceptación intentan reforzarla consiguiendo grandes cosas. Pero esto sólo ayuda a su autoestima durante un tiempo. Eso es porque los logros son un pobre sustituto de la intimidad. Además, estas personas suelen tener la impresión de que “aguantar” cuando se sufre es el principal reflejo de su valor. Les cuesta creer en el cariño genuino, y cuando éste se presenta, desconfían de él.