Autoconocimiento definicion

Autoconocimiento… una historia

Para desarrollar la respuesta a esta pregunta, el autoconocimiento requiere una autoconciencia y una autoconciencia continuas (que no debe confundirse con la conciencia). Los bebés y los chimpancés muestran algunos de los rasgos de la autoconciencia[1] y de la agencia/contingencia,[2] pero no se considera que tengan también autoconciencia. Sin embargo, en un nivel mayor de cognición, surge un componente de autoconciencia además de un componente de autoconciencia mayor, y entonces se hace posible preguntar “¿Cómo soy?”, y responder con autoconocimiento, aunque el autoconocimiento tiene límites, ya que se ha dicho que la introspección es sobrevalorada, limitada y compleja.
El autoconocimiento es un componente del yo o, más exactamente, del autoconcepto. Es el conocimiento de uno mismo y de sus propiedades y el deseo de buscar ese conocimiento lo que guía el desarrollo del autoconcepto, aunque ese concepto sea defectuoso. El autoconocimiento nos informa de nuestras representaciones mentales de nosotros mismos, que contienen los atributos que emparejamos de forma exclusiva con nosotros mismos, y las teorías sobre si estos atributos son estables o dinámicos, en la medida en que podamos evaluarnos.

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Para desarrollar la respuesta a esta pregunta, el autoconocimiento requiere una autoconciencia y una autoconciencia continuas (que no debe confundirse con la conciencia). Los bebés y los chimpancés muestran algunos de los rasgos de la autoconciencia[1] y de la agencia/contingencia,[2] pero no se considera que tengan también autoconciencia. Sin embargo, en un nivel mayor de cognición, surge un componente de autoconciencia además de un componente de autoconciencia mayor, y entonces se hace posible preguntar “¿Cómo soy?”, y responder con autoconocimiento, aunque el autoconocimiento tiene límites, ya que se ha dicho que la introspección es sobrevalorada, limitada y compleja.
El autoconocimiento es un componente del yo o, más exactamente, del autoconcepto. Es el conocimiento de uno mismo y de sus propiedades y el deseo de buscar ese conocimiento lo que guía el desarrollo del autoconcepto, aunque ese concepto sea defectuoso. El autoconocimiento nos informa de nuestras representaciones mentales de nosotros mismos, que contienen los atributos que emparejamos de forma exclusiva con nosotros mismos, y las teorías sobre si estos atributos son estables o dinámicos, en la medida en que podamos evaluarnos.

Autoconocimiento…

El autoconocimiento es el conocimiento y la comprensión de los conceptos internos (como las propias motivaciones, los puntos fuertes y las debilidades) que se han obtenido mediante la reflexión y la honestidad. Se trata de un concepto humanista, ya que incluye la evaluación y la comprensión de la naturaleza humana, tanto en sus aspectos positivos como negativos.
Este puede ser un viaje difícil para muchas personas porque los humanos tenemos la tendencia a mentirnos y engañarnos a nosotros mismos. Muchos también tienden a tener una aversión a la introspección debido al estigma cultural o social. Sin embargo, el autoconocimiento es uno de los principales objetivos de la psicoterapia, la reflexión introspectiva y la meditación. También abarca la práctica de la atención plena, que es el esfuerzo por tratar de ser plenamente consciente y “poseer” los propios pensamientos y acciones.

Autoconocimiento… para los humanos

El autoconocimiento requiere una autoconciencia y una autoconciencia continuas (que no debe confundirse con la conciencia). Los bebés y los chimpancés muestran algunos de los rasgos de la autoconciencia[1] y la agencia/contingencia,[2] pero no se considera que tengan también autoconciencia. Sin embargo, en un nivel mayor de cognición, surge un componente de autoconciencia además de un componente de autoconciencia mayor, y entonces se hace posible preguntar “¿Cómo soy?”, y responder con autoconocimiento, aunque el autoconocimiento tiene límites, ya que se ha dicho que la introspección es sobrevalorada, limitada y compleja.
El autoconocimiento es un componente del yo o, más exactamente, del autoconcepto. Es el conocimiento de uno mismo y de sus propiedades y el deseo de buscar ese conocimiento lo que guía el desarrollo del autoconcepto, aunque ese concepto sea defectuoso. El autoconocimiento nos informa de nuestras representaciones mentales de nosotros mismos, que contienen los atributos que emparejamos de forma exclusiva con nosotros mismos, y las teorías sobre si estos atributos son estables o dinámicos, en la medida en que podamos evaluarnos.