Campus cientificos opiniones

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La importancia de la diversidad y la inclusión en la enseñanza superior

Las opiniones políticas de los académicos estadounidenses empezaron a recibir atención en la década de 1930, y la investigación sobre las opiniones políticas del profesorado se amplió rápidamente tras el auge del macartismo. Las encuestas demográficas del profesorado que se iniciaron en la década de 1950 y continúan en la actualidad han encontrado porcentajes más elevados de liberales que de conservadores, especialmente entre los que trabajan en humanidades y ciencias sociales. Investigadores y expertos discrepan sobre la metodología de las encuestas y sobre las interpretaciones de los resultados.
En 1940, a Bertrand Russell se le negó el empleo como profesor de filosofía en el CCNY debido a sus creencias políticas[1] Ese mismo año, la Legislatura del Estado de Nueva York creó el Comité Rapp-Coutert, que celebró audiencias en 1940-41 durante las cuales se interrogó al profesorado acusado de tener creencias políticas comunistas[2]. [Más de 50 profesores y miembros del personal del CCNY dimitieron o fueron despedidos como resultado de las audiencias[1][2]. Un profesor, Morris Schappes, estuvo un año en prisión acusado de perjurio por negarse a nombrar a colegas que podían estar afiliados al partido comunista[1].

Diversidad e inclusión en las universidades

La crisis del coronavirus está obligando a las universidades a enfrentarse a retos de larga data en la enseñanza superior, como el aumento vertiginoso de los costes de las matrículas y la percepción de elitismo, y algunos de los cambios resultantes podrían ser permanentes. A largo plazo, las universidades podrían trasladar muchas clases a Internet (una tendencia que ya está en marcha), tener menos estudiantes internacionales e incluso remodelarse para ser más relevantes para las comunidades locales y nacionales, tanto para resolver problemas urgentes como para demostrar su valía en un momento en el que los expertos y las instituciones públicas son cada vez más criticados. «La pandemia está acelerando los cambios de una manera tremenda», afirma Bert van der Zwaan, ex rector de la Universidad de Utrecht (Países Bajos) y autor de Higher Education in 2040: A Global Approach (2017).A medida que las universidades se enfrentan a grandes cambios, sus perspectivas financieras se vuelven nefastas. Los ingresos caen en picado porque los estudiantes (sobre todo los internacionales) se quedan en casa o se replantean sus planes de futuro, y las dotaciones

Qué es la inclusión en la enseñanza superior

Datos:  Cualquier representación física de detalles, conocimientos, opiniones, etc., a diferencia del contenido, que se denomina información. La representación puede consistir en un texto, en señales sonoras, luminosas o eléctricas, en secuencias y combinaciones de números, patrones o letras, etc.
Recursos didácticos:  Todas las formas de material utilizadas con fines didácticos. Por ejemplo, la literatura académica, las obras musicales, las obras de arte, los vídeos, los programas informáticos y las presentaciones, así como su interpretación y difusión.
Derechos morales:  El derecho del creador/autor a ser nombrado de la manera requerida por los usos adecuados, así como el derecho del autor a oponerse a que la obra sea alterada o puesta a disposición de una manera o en un contexto que sea perjudicial para su reputación o individualidad literaria, académica o artística, o para la reputación o individualidad de la obra.
El concepto de ciencia abierta se basa en principios que sustentan todas las actividades de la Universidad: colaboración, transparencia, verificabilidad y accesibilidad.    En la práctica, esto significa proporcionar acceso a los resultados de la investigación y a los recursos de aprendizaje, la apertura sobre los métodos y los datos subyacentes, y la difusión de las disciplinas a los estudiantes y al público.

Avanzar en la diversidad y la inclusión en la educación superior 2020

IntroducciónLas innovaciones científicas están profundamente arraigadas en la vida social: en la economía, en las decisiones políticas y en el modo en que las personas se cuidan y utilizan los recursos medioambientales. Es principalmente por esta razón que la comunicación pública en ciencia y tecnología se considera cada vez más una herramienta importante para crear una sociedad del conocimiento. De hecho, en los últimos años se ha dado gran importancia en Europa a las actividades de divulgación y difusión de la ciencia [1, 2, 3], y la mayoría de los documentos estratégicos que describen la investigación y el desarrollo de la Unión Europea y sus países miembros (incluida España) destacan la necesidad de establecer un diálogo entre los ciudadanos y los científicos [3, 4]. En las dos últimas décadas, a medida que ha aumentado el interés por involucrar a los ciudadanos en los procesos de investigación e innovación, también ha aumentado la preocupación por que estos procesos se lleven a cabo de forma responsable. Este movimiento de responsabilidad, etiquetado como investigación e innovación responsables (RRI), ha sido definido por Stilgoe et al. (2013) como «cuidar el futuro mediante la administración colectiva de la ciencia y la innovación en el presente» [5].