Efecto pigmalio

, Efecto pigmalio

El efecto pigmalión frente a la profecía autocumplida

Los trabajos de Rosenthal y Jacobsen (1968), entre otros, demuestran que las expectativas de los profesores influyen en el rendimiento de los alumnos. Las expectativas positivas influyen positivamente en el rendimiento, y las negativas, negativamente. Rosenthal y Jacobson describieron originalmente el fenómeno como el Efecto Pigmalión.
En términos de enseñanza, el profesorado que se queja de los estudiantes establece un clima de fracaso, pero el que valora las capacidades de sus alumnos crea un clima de éxito. ¿Qué tipo de clima de aprendizaje está creando con sus expectativas?
Pigmalión, en las Metamorfosis de Ovidio (Libro X), era un escultor que se enamoró de una estatua de marfil hecha por él mismo. Enamorado de la belleza de su obra, Pigmalión ruega a los dioses que le den una esposa a semejanza de la estatua. Los dioses le conceden la petición y la estatua cobra vida. George Bernard Shaw adoptó a Pigmalión para el título de su obra sobre el profesor Henry Higgins, cuyo sentido de la autoeficacia es grandioso: “Vean a esta criatura con su inglés de bordillo… en tres meses podría hacer pasar a esa chica por una duquesa en la fiesta de un embajador”.

El efecto pigmalión en las relaciones de pareja

El efecto Pigmalión, o efecto Rosenthal, es un fenómeno psicológico en el que las altas expectativas conducen a un mejor rendimiento en un área determinada[1]. El efecto recibe su nombre del mito griego de Pigmalión, un escultor que se enamoró de una estatua que había esculpido, o, alternativamente, del psicólogo Robert Rosenthal. Rosenthal y Lenore Jacobson, en su libro, aplicaron la idea de que las expectativas de los profesores sobre sus alumnos afectaban al rendimiento de éstos, una opinión que ha sido parcialmente socavada por investigaciones posteriores[2].
Rosenthal y Jacobson sostenían que las altas expectativas conducen a un mejor rendimiento y las bajas a un peor,[1] ambos efectos conducen a la profecía autocumplida. Según el efecto Pigmalión, los destinatarios de las expectativas interiorizan sus etiquetas positivas, y aquellos con etiquetas positivas triunfan en consecuencia; un proceso similar funciona en sentido contrario en el caso de las bajas expectativas. La idea que subyace al efecto Pigmalión es que el aumento de las expectativas del líder sobre el rendimiento del seguidor dará lugar a un mejor rendimiento de éste. Dentro de la sociología, el efecto se cita a menudo en relación con la educación y la clase social. El efecto Pigmalión también ha sido objeto de críticas.

Psicología del efecto pigmalión

Esta sección necesita citas adicionales para su verificación. Por favor, ayude a mejorar este artículo añadiendo citas de fuentes fiables. El material sin fuente puede ser cuestionado y eliminado. (Agosto 2019) (Aprende cómo y cuándo eliminar este mensaje de la plantilla)
Una profecía autocumplida es el fenómeno sociopsicológico de alguien que “predice” o espera algo, y esta “predicción” o expectativa se hace realidad simplemente porque la persona cree que lo hará[1] y los comportamientos resultantes de la persona se alinean para cumplir la creencia. Esto sugiere que las creencias de las personas influyen en sus acciones. El principio que subyace a este fenómeno es que las personas crean consecuencias en relación con las personas o los acontecimientos, basándose en el conocimiento previo del tema.
Hay tres factores dentro de un entorno que pueden confluir para influir en la probabilidad de que una profecía autocumplida se haga realidad: la apariencia, la percepción y la creencia[2] Cuando un fenómeno no se puede ver, la apariencia es en lo que nos basamos cuando se produce una profecía autocumplida. [Cuando se trata de una profecía autocumplida también hay que distinguir “entre hechos ‘brutos e institucionales'”[3] El filósofo John Searle establece la diferencia como “hechos [que] existen independientemente de cualquier institución humana; los hechos institucionales sólo pueden existir dentro de las instituciones”. Los hechos institucionales no pueden autocumplirse. Por ejemplo, la vieja creencia de que la Tierra es plana (institucional) cuando se sabe que es esférica (bruta) no se autocumple, porque la forma de la Tierra está demostrada mediante pruebas significativas. Tiene que haber un consenso por parte de “un gran número de personas dentro de una población determinada”[2] -además de ser institucional, social o vinculada a las leyes de la naturaleza- para que una idea se considere autocumplida.

El efecto pigmalión en el aula

Las personas rinden más cuando se espera más de ellas. En los círculos educativos, esto se denomina “efecto Pigmalión”. Se ha demostrado en un estudio tras otro, y los resultados pueden ser a veces bastante significativos. En un proyecto de investigación, por ejemplo, las expectativas de los profesores sobre la capacidad de un niño de preescolar fueron un sólido predictor de la nota media del niño en el instituto.
Últimamente, el aumento de las expectativas de los alumnos ha sido objeto de muchas noticias como parte de un debate más amplio sobre la mejora de los resultados del aprendizaje. En particular, un grupo de estados ha elaborado los Estándares Estatales Básicos Comunes, que suponen un gran avance en el establecimiento de estándares más altos al establecer lo que los estudiantes deben saber y ser capaces de lograr en lectura y matemáticas. Hasta ahora, más de 40 estados han adoptado estos estándares. Sin embargo, en los últimos tiempos ha habido una gran presión política contra ellos; varios estados, entre ellos Oklahoma, han abandonado recientemente el esfuerzo de reforma.
Para examinar la cuestión de las expectativas más de cerca, analizamos el Estudio Longitudinal de la Educación del Centro Nacional de Estadísticas de la Educación, o ELS, que siguió la progresión de una muestra representativa a nivel nacional de estudiantes de 10º grado desde 2002 hasta 2012. El ELS tiene un diseño longitudinal, que permite a los investigadores vincular las expectativas de los profesores con los datos individuales de los estudiantes recogidos hasta 10 años después. Para algunos resultados, realizamos una regresión logística de los resultados académicos reales de los estudiantes con respecto a las expectativas de los profesores. En otras áreas, informamos de las frecuencias simples.