Etapas del duelo amoroso

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Etapas del divorcio por duelo

Si bien es cierto que todos pasan por el duelo de una manera muy singular, muchos reconocen que hay características o etapas que la mayoría de las personas comparten en el proceso de manejar la pérdida. Las etapas no están grabadas en piedra. Algunos no pasarán por todas las etapas. Otros pasarán por ellas en un orden diferente. Pero las cinco etapas -negación, ira, negociación, depresión y aceptación- nos proporcionan un formato para entender mejor el proceso de duelo.
La tercera etapa, el regateo, sigue a la etapa de la ira de forma muy natural. La reacción normal ante la impotencia y la vulnerabilidad que supone la pérdida es un intento de recuperar el control. Hay varias formas que la mayoría elige para intentar reconstruir la estructura de la vida. Algunos modelos de las etapas del duelo sustituyen la palabra “negociar” por el término “regatear” y utilizan los términos indistintamente.
La negociación tiene lugar dentro de la mente al tratar de explicar las cosas que se podrían haber hecho de forma diferente o mejor. “Si sólo hubiéramos pedido una segunda opinión”. “Si sólo hubiéramos podido llevarla antes al hospital”. “Si sólo hubiera tratado mejor a la tía Nancy”. El trato que se hace no es uno que pueda cumplirse realmente, pero ayuda a tener más control al identificar lo que podría haberse hecho -o debería haberse hecho- para manejar la circunstancia de forma más eficaz.

Cuáles son las 7 etapas del duelo tras una muerte pdf

“Está la negación, que vimos mucho al principio: Este virus no nos afectará. Está el enfado: Me haces quedarme en casa y me quitas mis actividades. Hay negociación: Vale, si me alejo socialmente durante dos semanas todo irá mejor, ¿no? Hay tristeza: No sé cuándo terminará esto. Y finalmente hay aceptación. Esto está sucediendo; tengo que averiguar cómo proceder.
Un estudio muy citado de 2003 sobre personas en situación de duelo, realizado por Maciejewski y sus colegas de la Universidad de Yale, obtuvo algunos resultados coherentes con la hipótesis de las cinco etapas, pero otros no. También se publicaron varias cartas en la misma revista en las que se criticaba esta investigación y se argumentaba en contra de la idea de las etapas[16]. Se señalaba, por ejemplo, que en lugar de que la “aceptación” fuera la etapa final del duelo, los datos mostraban en realidad que era el elemento más frecuentemente respaldado en el primer punto y en todos los demás puntos temporales medidos;[17] que no se controlaba el sesgo cultural y geográfico dentro de la población de la muestra;[18] y que del número total de participantes originalmente reclutados para el estudio, se excluyó del análisis a casi el 40% que no se ajustaba al modelo de etapas. [19] En trabajos posteriores, Prigerson y Maciejewski se centraron en la aceptación (emocional y cognitiva) y se alejaron de los estadios, escribiendo que sus resultados anteriores “podrían describirse con más precisión como ‘estados’ de duelo”[20].

Etapas del duelo pdf

“Está la negación, que vimos mucho al principio: Este virus no nos afectará. Está el enfado: Me obligas a quedarme en casa y me quitas mis actividades. Hay negociación: Vale, si me alejo socialmente durante dos semanas todo irá mejor, ¿no? Hay tristeza: No sé cuándo terminará esto. Y finalmente hay aceptación. Esto está sucediendo; tengo que averiguar cómo proceder.
Un estudio muy citado de 2003 sobre personas en situación de duelo, realizado por Maciejewski y sus colegas de la Universidad de Yale, obtuvo algunos resultados coherentes con la hipótesis de las cinco etapas, pero otros no. También se publicaron varias cartas en la misma revista en las que se criticaba esta investigación y se argumentaba en contra de la idea de las etapas[16]. Se señalaba, por ejemplo, que en lugar de que la “aceptación” fuera la etapa final del duelo, los datos mostraban en realidad que era el elemento más frecuentemente respaldado en el primer punto y en todos los demás puntos temporales medidos;[17] que no se controlaba el sesgo cultural y geográfico dentro de la población de la muestra;[18] y que del número total de participantes originalmente reclutados para el estudio, se excluyó del análisis a casi el 40% que no se ajustaba al modelo de etapas. [19] En trabajos posteriores, Prigerson y Maciejewski se centraron en la aceptación (emocional y cognitiva) y se alejaron de los estadios, escribiendo que sus resultados anteriores “podrían describirse con más precisión como ‘estados’ de duelo”[20].

7 etapas de la ruptura del duelo

Cuando ocurre algo malo, ¿te has sorprendido alguna vez haciendo un trato con Dios? “Por favor, Dios, si curas a mi marido, me esforzaré por ser la mejor esposa que pueda ser, y no volveré a quejarme”. Esto es un regateo. En cierto modo, esta etapa es una falsa esperanza. Puede que te hagas creer falsamente que puedes evitar la pena mediante una especie de negociación. Si cambias esto, cambiaré aquello. Estás tan desesperado por conseguir que tu vida vuelva a ser como era antes del suceso del duelo, que estás dispuesto a hacer un cambio de vida importante en un intento de normalidad. La culpa es un aliado común de la negociación. Es el momento de soportar las interminables declaraciones de “qué pasaría si”. Si hubiera salido de casa 5 minutos antes, el accidente no habría ocurrido. Y si le hubiera animado a ir al médico hace seis meses, como pensé en un principio, el cáncer se habría detectado antes y se habría salvado.
La depresión es una forma de duelo comúnmente aceptada. De hecho, la mayoría de la gente asocia inmediatamente la depresión con el duelo, ya que es una emoción “presente”. Representa el vacío que sentimos cuando vivimos la realidad y nos damos cuenta de que la persona o la situación se ha ido o ha terminado. En esta etapa, es posible que te aísles de la vida, te sientas entumecido, vivas en una niebla y no quieras salir de la cama. El mundo puede parecerte demasiado y demasiado abrumador para que lo afrontes. No quieres estar con los demás, no tienes ganas de hablar y experimentas sentimientos de desesperanza. Puede que incluso experimentes pensamientos suicidas, pensando “¿qué sentido tiene seguir adelante?”.