Labilidad emocional significado

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tratamiento de la labilidad emocional

En medicina y psicología, la labilidad emocional es un signo o síntoma caracterizado por cambios exagerados en el estado de ánimo o en el afecto en una rápida sucesión[1][2] A veces las emociones expresadas hacia el exterior son muy diferentes de cómo se siente la persona en su interior. Estas emociones fuertes pueden ser una respuesta desproporcionada a algo que ha sucedido, pero otras veces puede no haber ningún desencadenante. La persona que experimenta labilidad emocional suele sentir que no tiene control sobre sus emociones. Por ejemplo, alguien puede llorar incontroladamente en respuesta a cualquier emoción fuerte aunque no se sienta triste o infeliz[1].
La labilidad emocional se observa o se ha informado de ella en varias afecciones, como el trastorno límite de la personalidad,[3] el trastorno histriónico de la personalidad,[4] los episodios hipomaníacos o maníacos del trastorno bipolar,[5] y los trastornos neurológicos o las lesiones cerebrales (en los que se denomina afecto pseudobulbar), como después de un accidente cerebrovascular. [6] A veces se ha descubierto que es un presagio o una advertencia temprana de ciertas formas de enfermedad tiroidea[7]. La labilidad emocional también es consecuencia de la intoxicación con ciertas sustancias, como el alcohol y las benzodiacepinas[8], y también puede ser una característica asociada al TDAH[9][10].

pronunciación de la labilidad emocional

Estamos seguros de que no cometerás ningún error o pifia al aprender lábil, a pesar de su etimología. La palabra se trasladó al inglés desde el francés y puede remontarse (a través del francés medio labile, que significa “propenso a errar”) al verbo latino labi, que significa “resbalar o caer”. De hecho, la primera acepción de labile en inglés fue “propenso a resbalar, errar o caer”, pero ese uso ha quedado obsoleto. Otros descendientes de labi en inglés son collapse, elapse, prolapse y simplemente lapse.
De hecho, las personas que padecen epilepsia lábil, enfisema en fase terminal o exquisitas alergias a los cacahuetes que requieren la disponibilidad inmediata de EpiPen no deberían sufrir el trágico dilema de Alec Smith.

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Las personas con trastorno límite de la personalidad (TLP) suelen tener labilidad del estado de ánimo. La labilidad del estado de ánimo es una respuesta emocional intensa o rápidamente cambiante que está fuera de proporción con la situación que se presenta. A menudo se asocia con cambios drásticos de opiniones y comportamientos.
La labilidad del estado de ánimo está presente en personas con diversas enfermedades mentales, como el trastorno bipolar, el trastorno de estrés postraumático y el TLP. Debido a lo perturbadora que puede ser la labilidad del estado de ánimo, puede tener un impacto significativo en la vida y el funcionamiento diarios. Esto puede incluir el daño a las relaciones interpersonales y a la carrera profesional.

ataque de labilidad emocional

La labilidad afectiva es un término utilizado en los trastornos del estado de ánimo, mientras que la desregulación emocional se describe en el trastorno por déficit de atención e hiperactividad. A primera vista, estos dos términos podrían parecer distinciones categóricas, pero la presentación clínica suele ser mucho más confusa. Richard-Lepouriel y sus colegas (2016) escribieron en su artículo sobre las similitudes de la labilidad afectiva y la desregulación emocional que la desregulación emocional (término para describir ambos) puede ser “definida por una expresión y experiencia excesiva de las emociones con un cambio rápido y mal controlado y una asignación anormal de la atención a los estímulos emocionales.” Sin embargo, ¿cómo se puede operacionalizar clínicamente una definición tan descriptiva?
Si nos fijamos en los criterios diagnósticos del DSM, hay múltiples síntomas que se superponen al Trastorno Bipolar-hipomanía/manía y al TDAH. En el DSM-IV, los síntomas respectivos del Trastorno Bipolar/TDAH eran: más hablador de lo habitual/habla en exceso, distracción/se distrae fácilmente, aumento de la actividad o inquietud física/se mueve y está inquieto, pérdida de las inhibiciones sociales normales/interrumpe y se mete sin ser invitado. En el DSM 5, el solapamiento de los síntomas continúa con los síntomas hipomaníacos/maníacos de mayor locuacidad, pensamientos acelerados, distracción, agitación psicomotriz, aumento de la conducta de riesgo en comparación con los síntomas del TDAH de hablar demasiado en situaciones sociales, dificultad para mantener la atención y estar distraído, inquieto e intranquilo. Y aunque no son criterios diagnósticos del TDAH, el comportamiento impulsivo de riesgo y la alteración del sueño se solapan con el Trastorno Bipolar. Además, ambos trastornos requieren la presencia de malestar o deterioro social/ocupacional.