Que es el autoconcepto

Retroalimentación

Los primeros psicólogos se dieron cuenta de que a menudo nos percibimos a nosotros mismos de la misma manera que nos perciben los demás. Esta tendencia se denominó el “yo del espejo” (Epstein, 1973). Teorizaron que el autoconcepto surge de las interacciones sociales porque a los seres humanos nos preocupa cómo nos ven los demás. Nuestro “yo” cambia entonces dependiendo del papel social que estemos desempeñando. Por ejemplo, nuestro autoconcepto puede ser diferente en el contexto de nuestra relación romántica que cuando estamos en el trabajo. Y podemos tener otros autoconceptos cuando estamos con nuestros padres o con nuestros amigos.
Nuestra personalidad incluye características personales, valores y creencias. Hay muchas partes que sintetizar. Por eso, algunos teorizan que el autoconcepto es algo así como el pegamento que mantiene unidas todas las piezas o un mapa que muestra cómo se relacionan las diferentes partes entre sí. Así que el autoconcepto tiene otra función: ayuda a integrar las nuevas piezas en el conjunto. El autoconcepto también puede determinar qué nuevos aspectos de la personalidad son aceptables. Si las nuevas partes no encajan con las antiguas, puede que no se permitan, asegurando así que nuestro sentido del yo se mantenga fiable e intacto (Epstein, 1973).

Teoría de la disonancia cognitiva

No debe confundirse con Autoconciencia, Autoconciencia, Autoestima, Autoimagen, Autopercepción, Autoconocimiento (psicología), Autoesquema, Teoría de la autocategorización, Autoevaluación, Yo ideal, Autocontrol, Autoeficacia o Autorreflexión.
El autoconcepto (también llamado autoconstrucción, autoidentidad, autoperspectiva o autoestructura) es un conjunto de creencias sobre uno mismo[1][2] En general, el autoconcepto encarna la respuesta a la pregunta “¿Quién soy?”[3].
El autoconcepto se distingue de la autoconciencia, que se refiere a la medida en que el autoconocimiento está definido, es coherente y se aplica en la actualidad a las actitudes y disposiciones de la persona[4] El autoconcepto también difiere de la autoestima: el autoconcepto es un componente cognitivo o descriptivo de uno mismo (por ejemplo, “soy un corredor rápido”), mientras que la autoestima es evaluativa y de opinión (por ejemplo, “me siento bien siendo un corredor rápido”).
El autoconcepto se compone de los esquemas del yo, e interactúa con la autoestima, el autoconocimiento y el yo social para formar el yo como un todo. Incluye el pasado, el presente y el futuro, donde los futuros (o posibles) representan las ideas de los individuos sobre lo que podrían llegar a ser, lo que les gustaría llegar a ser o lo que temen llegar a ser. Los yos posibles pueden funcionar como incentivos para determinados comportamientos[3][5].

Teoría de la identidad social

El autoconcepto es nuestro conocimiento personal de quiénes somos, que abarca todos nuestros pensamientos y sentimientos sobre nosotros mismos física, personal y socialmente. El autoconcepto también incluye nuestro conocimiento de cómo nos comportamos, nuestras capacidades y nuestras características individuales. Nuestro autoconcepto se desarrolla más rápidamente durante la primera infancia y la adolescencia, pero el autoconcepto sigue formándose y cambiando con el tiempo a medida que aprendemos más sobre nosotros mismos.
El psicólogo social Roy Baumeister dice que el autoconcepto debe entenderse como una estructura de conocimiento. Las personas se prestan atención a sí mismas, observando tanto sus estados y respuestas internas como su comportamiento externo. A través de esa autoconciencia, las personas recogen información sobre sí mismas. El autoconcepto se construye a partir de esta información y continúa desarrollándose a medida que las personas amplían sus ideas sobre quiénes son.
Las primeras investigaciones sobre el autoconcepto adolecían de la idea de que el autoconcepto es una concepción única, estable y unitaria del yo. Sin embargo, más recientemente, los estudiosos han reconocido que se trata de una estructura dinámica y activa que se ve afectada tanto por las motivaciones del individuo como por la situación social.

Teoría del autoconcepto

El propósito de este estudio fue investigar el papel de la claridad del autoconcepto en la predicción de la percepción de la importancia del trabajo de los empleados. Propusimos un modelo de mediación moderado en el que la percepción de la importancia del trabajo podría mediar en la relación entre la claridad del autoconcepto y la motivación laboral, y el liderazgo de transformación podría moderar esta relación mediadora. Probamos nuestras hipótesis utilizando datos recogidos de 488 empleados en varias empresas. Los resultados mostraron que las diferencias individuales en la claridad del autoconcepto estaban positivamente relacionadas con la percepción de la importancia del trabajo, y la percepción de la importancia del trabajo mediaba la relación entre la claridad del autoconcepto y la motivación laboral. Además, la fuerza de la relación indirecta entre la claridad del autoconcepto y la motivación laboral a través de la percepción del significado del trabajo era mayor cuando el liderazgo transformacional era bajo que cuando era alto. También se discuten las implicaciones de nuestros hallazgos junto con las limitaciones de este estudio y las direcciones para futuras investigaciones.