Trastorno ansioso depresivo severo

Alivio de la depresión grave y la ideación suicida en cuestión de horas

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El trastorno ansioso-depresivo mixto (TAD) es una categoría diagnóstica que define a los pacientes que presentan síntomas ansiosos y depresivos de intensidad limitada e igual acompañados de al menos algunos rasgos autonómicos. Los rasgos autonómicos son síntomas físicos involuntarios causados generalmente por un sistema nervioso hiperactivo, como los ataques de pánico o la angustia intestinal[1] La CIE-10 de la Organización Mundial de la Salud describe el trastorno mixto ansioso-depresivo “…cuando los síntomas de ansiedad y depresión están presentes, pero ninguno de ellos es claramente predominante, y ninguno de los tipos de síntomas está presente hasta el punto de justificar un diagnóstico si se consideran por separado. Cuando tanto los síntomas de ansiedad como los de depresión están presentes y son lo suficientemente graves como para justificar un diagnóstico individual, deben registrarse ambos diagnósticos y no debe utilizarse esta categoría”[2].

Un día en la vida de la depresión

Puede ser difícil para la gente entender lo que supone tener tanto ansiedad como depresión de alto funcionamiento. Por lo general, las personas que padecen trastornos de ansiedad o depresión presentan trastornos significativos en su capacidad para trabajar, ir a la escuela o participar en funciones sociales. Pero en el caso de la ansiedad y la depresión de alto funcionamiento, aunque esas alteraciones no sean tan evidentes, pueden producirse. Los signos y síntomas a menudo se pasan por alto, porque los afectados son capaces de gestionar las actividades diarias, pero sufren en silencio. Para el mundo exterior, las personas que viven con ansiedad y depresión de alto funcionamiento parecen estar bien y a menudo destacan en el cumplimiento de tareas y objetivos.
La ansiedad y la depresión son los trastornos mentales más comunes. En Estados Unidos, aproximadamente 19 millones de personas padecen ansiedad y 18 millones depresión. Además, se calcula que alrededor del 85% de los estadounidenses con depresión también padecen un trastorno de ansiedad, y casi el 54% de las personas con un trastorno de ansiedad también padecen una depresión grave.

Siete mitos sobre el trastorno depresivo mayor

El trastorno de ansiedad generalizada (TAG) y el trastorno depresivo mayor (TDM) son el tipo más común de comorbilidad ansiedad-estado de ánimo. Hasta el 80% de los sujetos con TAG a lo largo de su vida tienen también un trastorno del estado de ánimo comórbido durante su vida. Se han planteado muchas hipótesis para explicar esta elevada comorbilidad. La pleiotropía, es decir, que una única mutación genética explique trastornos (aparentemente) diferentes, es una de ellas y se revisa aquí. La importancia y la fiabilidad de la comorbilidad del TAG y el TDM (1); las pruebas a favor de la coagregación del TAG y el TDM dentro de las familias (el riesgo de un trastorno en un probando aumenta el riesgo del otro en los parientes) (2); la herencia sustancial para ambos trastornos según los estudios de gemelos con pruebas de la correlación genética de la unidad entre los dos trastornos (3); la existencia de numerosos mecanismos (4) que potencialmente vinculan los dos trastornos a genes de vulnerabilidad comunes, están de acuerdo con dicha hipótesis. Para poner de relieve la hipótesis de la pleiotropía, se ofrecen algunos ejemplos de mecanismos potencialmente compartidos (como la desregulación del CRF o los factores de transcripción anormales) y de posibles genes de vulnerabilidad comunes (por ejemplo, el gen transportador de la serotonina).

La depresión y su tratamiento

El trastorno depresivo mayor (TDM), también conocido simplemente como depresión, es un trastorno mental[7] caracterizado por un estado de ánimo bajo generalizado durante al menos dos semanas. La baja autoestima, la pérdida de interés en actividades normalmente agradables, la baja energía y el dolor sin una causa clara son síntomas comunes[1] Los afectados también pueden tener ocasionalmente delirios o alucinaciones[1] Algunas personas tienen períodos de depresión separados por años, mientras que otras casi siempre tienen síntomas presentes[3] La depresión mayor es más grave y dura más que la tristeza, que es una parte normal de la vida[3].
El diagnóstico del trastorno depresivo mayor se basa en las experiencias relatadas por la persona y en un examen del estado mental[8]. No existe una prueba de laboratorio para el trastorno,[3] pero se pueden realizar pruebas para descartar afecciones físicas que pueden causar síntomas similares[8] Las personas con trastorno depresivo mayor suelen ser tratadas con asesoramiento y medicamentos antidepresivos. [La medicación parece ser eficaz, pero el efecto puede ser significativo sólo en los casos más graves de depresión[9][10] Los tipos de asesoramiento utilizados incluyen la terapia cognitivo-conductual (TCC) y la terapia interpersonal,[1][11] y se puede considerar la terapia electroconvulsiva (TEC) si otras medidas no son eficaces[1] La hospitalización puede ser necesaria en los casos con riesgo de daño a sí mismo y puede ocurrir ocasionalmente en contra de los deseos de la persona[12].