Dependencia emocional dominante

Dependencia emocional dominante

Trastorno histriónico de la personalidad

Las personas que padecen un trastorno de la personalidad dependiente (DPD) tienen una necesidad omnipresente y excesiva de que otra persona les cuide. La necesidad puede ser tan fuerte que una persona que sufre DPD llegará a extremos para complacer a alguien en posición de proporcionar cuidados, incluso si esto significa hacer algo desagradable o tolerar una relación abusiva. Las personas que mantienen una relación en la que hay un trastorno de personalidad dependiente también corren el riesgo de desarrollar codependencia, una situación en la que el cuidado y la dependencia compulsivos pueden resultar destructivos. No está claro cuál es la causa del DPD, pero ciertas experiencias de la infancia podrían hacer que un individuo tenga más riesgo de desarrollar el trastorno.
Se desconoce la causa del trastorno de personalidad dependiente (DPD). Pero el entorno, la genética y la psicología parecen desempeñar un papel en el desarrollo del DPD. El DPD suele aparecer durante la infancia, especialmente en los niños en los que se desalienta la independencia.
Además, los niños que han sufrido ansiedad por separación, enfermedades crónicas o métodos de crianza sobreprotectores o autoritarios son más propensos a desarrollar comportamientos de personalidad dependiente. El trastorno de personalidad dependiente afecta a cerca del 0,7 por ciento de la población y afecta a los hombres en la misma proporción que a las mujeres.

Síntomas del trastorno de la personalidad dependiente

Se cree que hay una serie de factores que conducen al desarrollo del trastorno de personalidad dependiente, aunque no se ha destacado ninguna causa específica. La mayoría de las investigaciones apuntan a una combinación de causas biológicas, sociales y psicológicas.
No existe un tratamiento específico para este trastorno; sin embargo, la psicoterapia suele ser la opción de tratamiento para quienes padecen el trastorno de personalidad dependiente. Es probable que los individuos busquen tratamiento cuando las complicaciones de su vida sean demasiado para ellos. Los medicamentos sólo deben recetarse para problemas específicos.
Hay pocas pruebas que sugieran que el uso de la medicación produzca beneficios a largo plazo en el funcionamiento de la personalidad de las personas con trastorno de personalidad dependiente. El DPD es uno de los trastornos de la personalidad más vulnerables a la disforia y algunos individuos con DPD responden bien a los medicamentos antidepresivos. Los objetivos para todos los trastornos de la personalidad incluyen: prevenir un mayor deterioro, recuperar un equilibrio adaptativo, aliviar los síntomas, restaurar las habilidades perdidas y fomentar la mejora de la capacidad adaptativa. Los objetivos no incluyen necesariamente la reestructuración del carácter. El objetivo del tratamiento es la adaptación, es decir, cómo los individuos responden al entorno. Las intervenciones de tratamiento enseñan métodos más adaptativos para manejar la angustia, mejorar la eficacia interpersonal y desarrollar habilidades para la regulación afectiva.

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Test de trastorno de la personalidad dependiente

Los términos subjetivos utilizados en la neurociencia afectiva incluyen emociones, estados de ánimo, sentimientos, afectos y pulsiones. Aunque la emoción se ha estudiado durante mucho tiempo, no tiene una definición única. Una revisión de 92 definiciones putativas y nueve afirmaciones escépticas (Kleinginna y Kleinginna, 1981) sugiere una definición con un consenso bastante amplio:
Las emociones describen un complejo conjunto de interacciones entre variables subjetivas y objetivas que están mediadas por sistemas neuronales y hormonales, que pueden (a) dar lugar a experiencias afectivas de valencia emocional (placer-displacer) y excitación emocional (activación alta-baja/calma-aroma); (b) generar procesos cognitivos como afectos perceptivos emocionalmente relevantes, valoraciones, procesos de etiquetado; (c) activar cambios psicológicos y fisiológicos generalizados a las condiciones de excitación; y (d) motivar un comportamiento que a menudo, pero no siempre, es expresivo, dirigido a objetivos y adaptativo.
Aunque esta definición puede ser adecuada para los fines cotidianos, no abarca algunos aspectos importantes de los sistemas emocionales, como la forma en que las emociones operan para crear sentimientos subjetivamente experimentados y cómo controlan las dimensiones de la personalidad. En consecuencia, Panksepp (1998) sugirió lo siguiente:

Trastorno límite de la personalidad

PDD-NOS significa Trastorno Generalizado del Desarrollo No Especificado. El TGD-NOS era uno de los varios subtipos de autismo que anteriormente estaban separados y que se agruparon en el diagnóstico único de trastorno del espectro autista (TEA) con la publicación del manual de diagnóstico DSM-5 en 2013.
En el pasado, los psicólogos y psiquiatras solían utilizar el término “trastornos generalizados del desarrollo” y “trastornos del espectro autista” (TEA) indistintamente. Por ello, PDD-NOS se convirtió en el diagnóstico aplicado a los niños o adultos que se encuentran en el espectro autista pero que no cumplen plenamente los criterios de otro TEA, como el trastorno autista (a veces llamado autismo “clásico”) o el síndrome de Asperger.
Algunos profesionales de la salud del desarrollo se refieren al TDP-NOS como “autismo subumbral”. En otras palabras, es el diagnóstico que utilizan para alguien que tiene algunas pero no todas las características del autismo o que tiene síntomas relativamente leves. Por ejemplo, una persona puede tener síntomas significativos de autismo en un área central, como los déficits sociales, pero síntomas leves o nulos en otra área central, como los comportamientos restringidos y repetitivos.

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