Fobia a espacios abiertos

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Miedo a salir de casa

La cenofobia es el miedo a los espacios vacíos, a las habitaciones vacías o a los vacíos. Es lo contrario de la claustrofobia, en la que la persona tiene miedo a los espacios reducidos, como los ascensores o las salas abarrotadas, los auditorios o los centros comerciales. En la Cenofobia, la persona tiene miedo a los campos abiertos o a los espacios que generalmente espera que estén llenos de montañas o personas. La palabra Cenofobia deriva del griego «kenos» que significa «vacío» y phobos que significa miedo o aversión profunda.
Los kenófobos tienen miedo a las habitaciones vacías y a los paisajes vacíos. Tienen una sensación espeluznante al ver espacios tan amplios. Esperan ver paredes, montañas o personas, y cuando éstas no están presentes, tienden a sufrir ataques de pánico. Las habitaciones y los paisajes vacíos provocan desorientación en el individuo y desarrollan una sensación de desapego o «irrealidad» al ver estos lugares. No hace falta decir que la vida puede ser muy difícil para un kenófobo.
Como ocurre con la mayoría de las fobias y ansiedades, no existe un consenso claro sobre las causas de la kenofobia. La explicación más común es un episodio traumático de la infancia en el que un niño puede haberse perdido o haber sentido miedo en un espacio abierto como un campo o una playa extensa y abierta. Hay muchas personas con kenofobia que ni siquiera recuerdan el incidente traumático. Es común cierto grado de resistencia a los campos vastos y abiertos, o a los grandes espacios abiertos, pero la Cenofobia es una forma exagerada de esta reacción.

El miedo a los espacios abiertos no es agorafobia

La agorafobia es el miedo irracional a sufrir un ataque de pánico (o ansiedad) en un lugar del que puede ser difícil escapar.  Antes de conocer las causas, los síntomas y el tratamiento de esta fobia, veamos primero algunos mitos asociados a ella y los hechos reales.
Existen varias opciones de tratamiento para tratar el miedo a los espacios abiertos o concurridos. De ellas, es mejor confiar en las técnicas de autoayuda que en la toma de medicamentos, ya que estos últimos pueden tener síntomas de abstinencia y otros efectos secundarios.
Aparte de estos métodos de autoayuda, también se puede optar por la TCC/terapia cognitiva conductual o de comportamiento, las imágenes guiadas, el asesoramiento, la terapia de conversación y la terapia de grupo. Dar pasos de bebé es la clave para superar la agorafobia.

Síntomas de la agorafobia

La agorafobia [1] es un trastorno mental y conductual,[5] concretamente un trastorno de ansiedad caracterizado por síntomas de ansiedad en situaciones en las que la persona percibe que su entorno es inseguro y no tiene una forma fácil de escapar[1]. Estas situaciones pueden incluir espacios abiertos, transporte público, centros comerciales o simplemente estar fuera de casa[1]. Estar en estas situaciones puede provocar un ataque de pánico[2]. Los afectados harán todo lo posible por evitar estas situaciones[1]. En casos graves, las personas pueden llegar a ser completamente incapaces de salir de casa[2].
Se cree que la agorafobia se debe a una combinación de factores genéticos y ambientales[1]. La afección suele ser hereditaria y los acontecimientos estresantes o traumáticos, como la muerte de uno de los padres o un ataque, pueden ser un desencadenante[1]. En el DSM-5 la agorafobia se clasifica como una fobia junto con las fobias específicas y la fobia social. [1] [3] Otras afecciones que pueden producir síntomas similares son la ansiedad por separación, el trastorno de estrés postraumático y el trastorno depresivo mayor,[1] y los afectados corren un mayor riesgo de sufrir depresión y trastorno por consumo de sustancias,[1].

Miedo a las multitudes

La claustrofobia es un tipo de agorafobia. A las personas con agorafobia les preocupan las situaciones en las que no hay una forma fácil de escapar o de conseguir ayuda si se ponen muy ansiosos. Otros tipos de agorafobia son el miedo al transporte público, a los espacios abiertos, a las multitudes y a estar solo en el exterior.
La claustrofobia puede hacer que las personas se sientan muy incómodas y ansiosas en espacios cerrados. Los ataques de pánico pueden ser muy aterradores y pueden ser tan intensos que una persona puede intentar evitar las situaciones en las que se ha producido un ataque.
Las personas con claustrofobia pueden cambiar su comportamiento y sus rutinas por miedo a sufrir un ataque de pánico. En casos graves, algunas personas pueden sentirse incapaces de salir de casa. Si esto ocurre, busque ayuda.
Si le han diagnosticado una forma de ansiedad, como la claustrofobia, su médico puede aconsejarle que pruebe primero un tratamiento psicológico (terapias de conversación), como la terapia cognitivo-conductual (TCC).