Para que sirven las emociones

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Para que sirven las emociones

Emociones y sentimientos

Las emociones son estados psicológicos de base biológica provocados por cambios neurofisiológicos, asociados a pensamientos, sentimientos, respuestas conductuales y un grado de placer o desagrado[1][2][3][4][5]. Las emociones suelen estar relacionadas con el estado de ánimo, el temperamento, la personalidad, la disposición o la creatividad[6].
La investigación sobre las emociones ha aumentado en las dos últimas décadas, con la contribución de muchos campos, como la psicología, la medicina, la historia, la sociología de las emociones y la informática. Las numerosas teorías que intentan explicar el origen, la función y otros aspectos de las emociones han fomentado una investigación más intensa sobre este tema. Las áreas actuales de investigación del concepto de emoción incluyen el desarrollo de materiales que estimulan y provocan la emoción. Además, los escáneres PET y fMRI ayudan a estudiar los procesos de la imagen afectiva en el cerebro[7].
Desde una perspectiva mecanicista, las emociones pueden definirse como «una experiencia positiva o negativa que se asocia a un patrón particular de actividad fisiológica». Las emociones producen diferentes cambios fisiológicos, conductuales y cognitivos. La función original de las emociones era motivar comportamientos adaptativos que en el pasado habrían contribuido a la transmisión de genes a través de la supervivencia, la reproducción y la selección de parientes[8][9].

Sorpresa

¿Qué sientes, ahora mismo, al empezar a leer esto? ¿Sientes curiosidad? ¿Esperas aprender algo sobre ti mismo? ¿Aburrido porque es algo que tienes que hacer para la escuela y no te interesa mucho, o feliz porque es un proyecto escolar que te gusta? Tal vez estés distraído por otra cosa, como sentirte emocionado por tus planes de fin de semana o triste porque acabas de pasar por una ruptura.
Sentimos nuestras emociones desde que somos bebés. Los bebés y los niños pequeños reaccionan a sus emociones con expresiones faciales o con acciones como reír, abrazar o llorar. Sienten y muestran sus emociones, pero aún no tienen la capacidad de nombrar la emoción o decir por qué se sienten así.
A medida que crecemos, nos volvemos más hábiles para entender las emociones. En lugar de reaccionar como los niños pequeños, podemos identificar lo que sentimos y expresarlo con palabras. Con el tiempo y la práctica, mejoramos en saber lo que sentimos y por qué. Esta habilidad se llama conciencia emocional.
La conciencia emocional nos ayuda a saber lo que necesitamos y queremos (o no queremos). Nos ayuda a establecer mejores relaciones. Y es que ser conscientes de nuestras emociones puede ayudarnos a hablar de los sentimientos con más claridad, a evitar o resolver mejor los conflictos y a superar los sentimientos difíciles con más facilidad.

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Cuando se nos pregunta, es bastante probable que todos seamos capaces de decir en qué estado emocional nos encontramos en ese momento. Pero, ¿qué significa? ¿Dónde se originan las emociones y cómo influyen en nuestra vida diaria?
Para la mayoría de las personas, los sentimientos y las emociones son muy parecidos. Naturalmente, los percibimos como sinónimos; dos palabras con el mismo significado. Sin embargo, aunque dependen la una de la otra, las emociones y los sentimientos son cosas bastante diferentes.
Las emociones describen estados fisiológicos y se generan de forma subconsciente. Suelen ser respuestas corporales autónomas a determinados acontecimientos externos o internos. Por el contrario, los sentimientos son experiencias subjetivas de las emociones y son impulsados por pensamientos y reflexiones conscientes. Esto significa que podemos tener emociones sin tener sentimientos, sin embargo, no podemos tener sentimientos sin tener emociones.
A partir de ellas, construimos emociones secundarias, que pueden llegar a sumar más de 25. Sin embargo, una investigación reciente de la Universidad de Glasgow sugiere que los seres humanos sólo tienen cuatro y no siete expresiones faciales básicas. Pero esto es sólo una corriente de discusión, que clasifica las emociones en categorías.

De dónde vienen las emociones

Los términos subjetivos utilizados en la neurociencia afectiva incluyen emociones, estados de ánimo, sentimientos, afectos y pulsiones. Aunque la emoción se ha estudiado durante mucho tiempo, no tiene una definición única. Una revisión de 92 definiciones putativas y nueve afirmaciones escépticas (Kleinginna y Kleinginna, 1981) sugiere una definición con un consenso bastante amplio:
Las emociones describen un complejo conjunto de interacciones entre variables subjetivas y objetivas que están mediadas por sistemas neuronales y hormonales, que pueden (a) dar lugar a experiencias afectivas de valencia emocional (placer-displacer) y excitación emocional (activación alta-baja/calma-aroma); (b) generar procesos cognitivos como afectos perceptivos emocionalmente relevantes, valoraciones, procesos de etiquetado; (c) activar cambios psicológicos y fisiológicos generalizados a las condiciones de excitación; y (d) motivar un comportamiento que a menudo, pero no siempre, es expresivo, dirigido a objetivos y adaptativo.
Aunque esta definición puede ser adecuada para los fines cotidianos, no abarca algunos aspectos importantes de los sistemas emocionales, como la forma en que las emociones operan para crear sentimientos subjetivamente experimentados y cómo controlan las dimensiones de la personalidad. En consecuencia, Panksepp (1998) sugirió lo siguiente: